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Sobre mi mesa no hay hojas de hierba
ni margaritas de pétalos blancos
y botón amarillo, ni amapolas
rojas, donde tumbarse cara al cielo.
Pero a mi alrededor el mundo calla,
ningún oficio muerto y con prisas
rompe la soledad de mi despacho
y un papel blanco es todo mi horizonte.
De mis desiertos cazo aquí una estrella.
Sobre el papel la exploro y me libero,
en apartada orilla, de lo oscuro.
Soy peregrino al reino de las luces.
Mientras sueño, mi mesa se ha llenado
de su hierba, sus flores y sus frutos.
13 de Mayo de 2005- De: Las cuartillas de un naufrago.Edic. Vitruvio,España-
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